miércoles, 18 de septiembre de 2019

Diario de 13 días (parte 6)


18 de septiembre 2015

La noche ha sido larguísima, eterna. ¿Cómo habrá pasado la noche? ¿Cómo estará hoy? ¿Sabremos ya que puto bicho es?

Por fin son las 12:30 horas. Nos dan el parte. Hoy ya no está tan dormida. No grita tanto ni quiere arrancarse las vías y por eso la han desatado. Un alivio. Sin embargo, la alegría dura poco. Hoy presenta otro síntoma de esos raros: ahora no habla bien. Es como si el cerebro le manda la señal de hablar y el sonido no le sale. Quiere hablar y no puede. Mireia se agobia porque no le salen las palabras. Emite alguna pero entrecortada. Además, ella cree que si habla bien. Nos repite una y otra vez las cosas. Que impotencia siento. Que rabia. Desesperación. Cada vez se pone más nerviosa y la calmamos con besos, con música y jugamos. Qué bien me saben sus besitos. Son tan dulces, tiene tanto amor. 

Le damos de comer y apenas prueba la comida. Ya lleva casi 6 días sin comer y se le nota que ha perdido algunos kilos. Le bromeo diciendo que tiene un tipin de modelo. Se ríe. Hay que dar normalidad y serenidad, aunque por dentro estoy destrozado por la incertidumbre.

Los médicos no saben que decirnos. No saben porqué Mireia presenta estos síntomas. No saben el porqué de estas reacciones. Le hacen pruebas y pruebas y hoy hasta un scanner. Pronto sabrán el resultado. Se les ve preocupados y angustiados por no dar con la solución. Son unos profesionales y se están desviviendo por mi hija y por el resto de los niños de la UCI. Me consta.

Se acaba la hora y tendremos que volver por la tarde. A las 20 horas el segundo parte en el que nos dicen que todo sigue igual. Sigue sin poder casi hablar.
- "Hola teti. Ya estamos aquí ¿Qué has hecho por la tarde? ¿Has dormido la siesta? Dame un besito que supongo que tendrás hechos que esta mañana se te han acabado". 
Me come a besos. La adoro. Es tan cariñosa. Jugamos. Ponemos su música. Le damos la cena pero vuelve a comer muy poco por no decir nada. Lo intentamos pero no queremos forzar.

¡Puto bicho, déjala!

Nos dejan estar un ratito más si queremos pero Merche y yo decidimos al rato irnos porque las normas de la UCI son claras y están para cumplirlas pese al dolor de corazón que te da el dejar a tu hija de esa manera y "sola".
Por la noche a dar los partes médicos a todos los grupos de WhatsApp. Sois muy grandes. Gracias por estar ahí. No nos dejáis solos y eso nos llena de fuerza.
A por otra noche larga…

Continuará…

#MireiaTeQuiero 

martes, 17 de septiembre de 2019

Diario de 13 días (parte 5)


17 septiembre 2015

Las “mamis del café” han cambiado la ubicación de tomar el café y ahora se vienen hasta el hospital para tomarlo juntos. No nos dejan a solas. Siempre a nuestro lado. Tenemos una gran suerte y no estamos solos en estos momentos. Se os quiere.

Hasta las 13 horas no nos dejan entrar en la UCI y además a esa hora nos dan el parte médico. Durante la mañana han seguido haciendo pruebas y más pruebas. Necesitan saber que tipo de meningitis es para dar con el tratamiento. Necesitan saber el tipo de meningitis ya que en todos los análisis de posibles de meningitis, viral, bacteriana, herpes… dan todas negativas. Están desconcertados, extrañados. Un caso raro y especial. Se están dejando el alma. Me consta. Sospechan que puede ser la del herpes pero es que les sale negativo. “Le vamos a tratar del herpes por si acaso. Mal no le va a hacer y bien esperemos que si”. Lo que haga falta, ellos son los expertos.

Por fin podemos entrar verla y a estar con ella. Millones de besos. Miles de caricias. Hablamos. La animamos. Estamos acojonados pero nos hacemos los fuertes por ella. Sigue atada a la cama y está medio dormida por la medicación. ¡Por favor que pase rápido esta pesadilla! Que el puto bicho se deje atrapar y a por él. No se puede vivir así. Nadie debe pasar por esto y menos los niños. No, no y mil veces no.
Que rápido pasa el tiempo estando junto Mireia y que lento cuando nos “echan” de la UCI y hasta que podemos volver. Son horas interminables y angustiosas.
Volvemos a las 20 horas. El parte es el mismo. No hay novedad. Mireia no mejora. Volvemos a entrar y más besos, caricias, charla. Hay que hacer que todo sea normal. Por ella. La procesión va por dentro. Ya se ha acabado la hora. Bueno cariño, descansa y lucha. Te queremos. Te quiero mucho y mañana nos vemos. Más besos. No puedo dejar de mirarla hasta que salgo de la habitación. Corazón encogido.

El WhatsApp me arde. Todos quieren saber el parte médico de Mireia. Contesto a todos. Ese interés por mi hija, esa preocupación que tiene la gente me hace estar fuerte.

Continuará…

#MireiaTeQuiero  

lunes, 16 de septiembre de 2019

Diario de 13 días (parte 4)


16 de septiembre 2015.

La noche se presenta larga. Mireia sigue empeorando por momentos. Además de los gritos, ahora también hace otra cosa extraña. Está tumbada, se levanta, saluda tres veces, me busca y me dice “hola papi”, manda un besito y se vuelve a acostar. Son actos repetitivos. No lo entiendo. Las enfermeras tampoco se lo explican y deciden llamar a los médicos de la UCI.
Cuando suben los médicos de la UCI le hacen varias pruebas y ven en directo estos síntomas extraños de Mireia. No se lo explican. No saben el porqué. Se les nota preocupados. Y deciden trasladar a Mireia a la UCI y así estará más controlada y podremos hacer más pruebas”.

El miedo se nos apodera más si cabe. Nos tiemblan las piernas. El alma y corazón están encogidos. La cabeza va a mil. No sé que pensar. Solo queda que los médicos hagan su trabajo. Son los especialistas y si creen que Mireia estará mejor en la UCI, pues adelante ¿quiénes somos nosotros para decidir si o no?

Mientras bajamos la mirada de Mireia esta como perdida. Mi niña está ida. Mira hacia todos los lados. Busca. Se sigue quejando del dolor. El puto bicho vuelve a hacer de las suyas. Vuelve a gritar “me duele”. Joder como desgarran esas dos palabras. Joder.
Cuando entro en la UCI el corazón vuelve a empequeñecerse al ver a niños que están ahí mal, muy enfermos.

Mireia sigue gritando. Y de vez en cuando dice “mami, que yo no quiero tener bebés. Que no quiero ser mamá”. Nadie entiende nada. ¿Por qué dice eso? ¿Qué le está haciendo el puto bicho? Llegamos a la conclusión que es porque ha visto a tres bebés en las incubadoras. Nos queremos agarrar a eso pero no lo sabemos. ¡Maldito seas puto bicho!

Los médicos de la UCI nos dicen que tal como está Mireia es mejor que pasemos la noche los dos junto a ella. En la UCI no dejan estar a los padres. Ayudamos en todo lo que nos piden. Merche y yo, cada uno a un lado de la cama, le damos la mano a Mireia con dos motivos: una por el amor que tenemos y otra porque al estar tan inquieta intenta quitarse las vías. Si sigue así, tendrán que atarla a la cama. Al final hay que hacerlo. Joder con lo poco que le gusta que la cojan. Le dan medicinas y a medida que va pasando la noche va calmándose. Efecto de las medinas y del cansancio, supongo.

A las 8 horas nos mandan a casa a ducharnos, descansar y comer algo y sobre todo porque en estas horas que vienen los médicos hacen su trabajo. Volveremos a las 13 horas que es cuando abren las puertas para que los padres entren para estar con sus hijos y además nos darán un parte médico.
A las 12,30 horas ya estamos ahí. La casa se me hace pequeña. Me agobia. Tengo que estar con mi hija aunque sea separados por unas paredes. A las 13 horas nos llaman y nos dan el primer parte. Saben que es meningitis pero no saben qué tipo es. Las pruebas no lo aclaran bien. Nos dicen que es un caso extraño. Confiamos plenamente en los médicos.

A las 14 horas nos vuelven a pedir que nos vayamos porque no pueden estar padres. Las reglas de la UCI son estrictas y hay que cumplirlas. Con la vida no se juega. En el segundo parte, el de las 20 horas, no nos dicen nada nuevo. Siguen investigando. La tienen medicada y está más calmada. Entramos a verla y está dormida. Me la como a besos y no le suelto la mano en esa hora que nos dejan estar con ella.
Nos vamos a casa a dormir. Y mañana…

Continuará

#MireiaTeQuiero

domingo, 15 de septiembre de 2019

Diario de 13 días (parte 3)


15 de septiembre 2015

Mireia no ha pasado buena noche. A veces se ha levantado con dolores de cabeza.
A las 13 horas, más menos, han pasado los doctores para hacer las pruebas a Mireia. De nuevo las pruebas de meningitis. Nada. Come poco por no decir nada. Seguimos preocupados porque no sabemos qué le pasa a nuestra hija y el porqué de esos dolores de cabeza.

Es la hora de la merienda y la enfermera le trae un yogurt. Mireia está tumbada en la cama medio dormida. Lleva ya un rato así.
-       -  No me gusta como veo a Mireia. Voy a llamar al pediatra de urgencias. Nos dice la enfermera.
Al poco sube un neuropediatra y nada más verla decide que Mireia se quede sola en la habitación. Cambia de habitación a su compañera. Y manda hacer una punción lumbar de urgencia. Sospecha que es meningitis. Ya tiene rigidez en el cuello. En efecto, los resultados dan positivo. Mireia tiene meningitis. Traslado rápido a la zona de infecciosos

La intranquilidad que teníamos por no saber que le pasaba, se convierte en miedo, preocupación, temor. ¡Joder que es meningitis!
Cómo es posible que en cuatro horas el puto bicho se haya hecho tan fuerte. El puto bicho en cuatro horas no daba síntomas y ahora está atacando de forma brutal. ¿Qué pasa? Ahora falta saber qué tipo de meningitis es.

A medida que pasan los minutos, Mireia está cada vez peor. El primer síntoma raro (así lo llamo yo) es gritar. Un grito desgarrador que parece que le estén arrebatando el alma. Un “ay” de dolor que desgarra. Duele. No para de gritar “Ayyyyy, me duele”. Merche y yo tratamos de calmarla. Es imposible. Mireia está ida. No es que no nos haga caso, es que no puede. El puto bicho no la deja. 

Duele mucho ver a tu hija sufrir. ¿Por qué no me pasa a mí? Mireia te quiero.
Toda la tarde así. Las visitas se asustan. Mi madre se va muy preocupada. Normal. No quería que viniera para que no la viera de esta manera, pero una yaya es una yaya. Tximo y la tía Bárbara también están muy preocupados.

Y llega la noche. Por supuesto no cena. Decidimos quedarnos Merche y yo con nuestra hija. Esos síntomas raros no paran y cada vez algo nuevo.

Continuará
#MireiaTeQuiero

sábado, 14 de septiembre de 2019

Diario de 13 días (parte 2)


14 de septiembre del 2015

Me levanto en Bilbao y vuelvo a Zaragoza. He dormido intranquilo. Aunque sepas que es poca cosa, que es un dolor de cabeza, ¿a qué padre le gusta que su hija esté ingresada?
Merche me dice que Mireia ha pasado buena noche, que ha dormido pero que no ha desayunado. Por la mañana los médicos de urgencias le han hecho más pruebas. Han vuelto a hacer las pruebas de la meningitis, moverle la cabeza, las piernas y deambular por la habitación. Todo normal.

Llego a Zaragoza. Cuando estoy llegando al Hospital Infantil me suena el teléfono. Es Merche. Vuelco al corazón.

-        Hola. Dime
-        ¡Papi! ¿Cuándo llegas?
-        Ya estoy  casi cariño. Estoy en la puerta. Ahora subo
-        Bieeeeeeennnnn. Date prisa que tengo ganas de verte.

Amor. Amor. Mucho amor siento por ella. Es mi vida.

Entro a la habitación y nos fundimos a besos y abrazos. Bromas. Nos gusta gastarnos bromas. Cosquillas. Pasamos la tarde juntos salvo un par de horas que tengo un compromiso que no puedo faltar. Vuelvo al hospital y pasamos el resto de la tarde juntos y la cena. Parece que cena un poco mejor. Me extraña que Mireia siga sin comer mucho, pero bueno quién come bien en un hospital. Me viene a la memoria ese día que fuimos a comer con los yayos Ángel e Isabel y se pidió carne poco hecha. Jejeje.

Por la noche se queda Merche.

Continuará

#MireiaTeQuiero

Diario de 13 días (parte 1)


13 septiembre del 2015

Son en torno las 23 horas del 12 de septiembre cuando Merche me llama por teléfono. Yo estaba en el descanso del espectáculo de Hole en Bilbao.

-        “Voy a llevar a Mireia a urgencias porque sigue con los dolores de cabeza”. Lleva así ya varios días. La pediatra no se lo explica y le manda hacer varias pruebas. Nos aconseja que si sigue así la llevemos a urgencias.
-        “Perfecto. Ya me vas diciendo y mañana en cuanto me levante vuelvo a Zaragoza”.

¿Sabéis esa sensación de notar que algo no va bien? Esa sensación tuvimos Merche y yo. Muchos días de dolor de cabeza seguidos, poco apetito, la pediatra que no se lo explicaba (Isabel es una gran profesional). Pero nunca se me pasó por la cabeza como acabaría todo. Nunca.
Se me nota preocupado. Se me nota que algo no va bien. Mucho mensaje de whatsapp, alguna llamada a Merche. Así que mis amigos Ángel y Iosu me dicen “vamos a casa y mañana te vas pronto”.

Mireia pasa la noche en observación. No evoluciona a las medicinas y como es la segunda vez que estamos en urgencias deciden los médicos ingresarla. Mireia ingresa en el Hospital Infantil de Zaragoza en la madrugada del día 13 de septiembre.

...
#MireiaTeQuiero

jueves, 8 de agosto de 2019

16. Feliz cumple Mireia


Felicidades cariño. 16 añazos, añitos, años ya.

Es 8 de agosto del 2019 y cumples 16 años. Me acuerdo como si fuera hoy de cada instante, de cada momento de ese día del 2013. Me acuerdo perfectamente desde el momento en que mamá me dijo “Sergio acabo de romper aguas”. Salté de la cama como si tuviera muelles y mami tan tranquila me dijo “ehhhh, calma que ahora voy a ducharme y nos vamos”.

Como decía el gran Chiquito de la Calzada, naciste después de los dolores. Mami me machacó la mano. ¿De dónde sacó tanta fuerza para apretar la mano y juntarme el pulgar con el meñique? Y naciste a las 6,20 de la madrugada. Tan preciosa, tan bonita, tan bien formada, tan sana. Llorando, como debe ser, pero tranquila. Naciste con 3,230 kg llenos de amor, ternura, dulzura, cariño, felicidad, fragilidad. Eras mi hija y yo estaba no orgulloso sino que era el papá más hinchado del universo. Olé, mi hija.

Hoy es tu cumpleaños. Hoy te tendría que haber despertado con cosquillas y muchos besos, como siempre hacía. “Papiii, jajajaja, para, para, jajajaja, para que no puedo más”. Tus carcajadas se contagiaban. Nos reíamos. Te decía felicidades. Te besaba tan fuerte que te dejaba marca en la mejilla. Y te estiraba de las orejas una y otra vez haciendo que me confundía al contar y así empezar de nuevo. Jejeje. Pesado me decías. Lo era, lo reconozco.

¡Ay mi peque! Cuánto te echo de menos y cuánto echo de menos hacer estas y otras tonterías. Y no, ya son cuatro años en los que el puto bicho nos impidió hacer esto y mucho más. Son cuatro años que en tu cumple lloro más que sonrío. Aunque reconozco que al llorar cuando escribo esta entrada siento que me das tus collejas para que me vengan recuerdos y recuerdos bonitos y me ponga a reír. Así eres tú que no te gustaba ver a nadie triste. Y sigues haciéndolo. 
Son cuatro años en los que subo al cementerio a llevarte un regalito y a soplar las velas con una magdalena. Son cuatro años que te canto el cumpleaños feliz frente a tu lápida, la cual beso y beso hasta llegar a la edad de tu cumpleaños.

Hoy tendríamos que despertarnos contentos en La Pineda y bajar a la playa para que los tíos y los tatos te felicitaran y estiraran de las orejas. Que los yayos te felicitaran y te dieran ese regalo que les pedías. Que los tíos y primos y amigos te llamaran al móvil y te felicitaran. Hoy lo siguen haciendo cariño. Me llenan el móvil con mensajes de felicidades. Y amigos tuyos inundan las redes con felicitaciones para su amiga. También suben al cementerio. ¡Qué grandes que son! Gracias chavales. Sois increíbles. 
Hoy mami vendría a La Pineda porque no quería perderse por nada del mundo tu cumple. Siempre vino a celebrarlo. Hoy tendríamos que celebrarlo en esa pizzería que tanto te gustaba y pedir tu plato preferido, sorrentino con salame e verdura para después acabar con un gran San Francisco que os acababais en menos de un minuto.

Hoy tendríamos que hacer todo eso y sin embargo desde ese 26 de septiembre todo es diferente. Todo ha cambiado. El puto bicho cambió muchas vidas.

Cariño, muchas felicidades. 16 añazos. Ya serías una mujercita.
Cariño, muchas felicidades. 16 añitos. Para mí siempre serás mi niña.   
Cariño, muchas felicidades. 16 años. Haz una fiesta ahí donde estés.

#MireiaTeQuiero
#MireiaUnaSonrisaEterna
#MuSE